sábado, 4 de abril de 2009

ETNOGRAFÍA

Después de haber pasado tres días con una familia ajena a la mía, les puedo compartir la experiencia, de pasar por lo menos una hora frente al aparato más codiciado de las familias “el televisor”



BENDITO TELEVISOR



El canto de los grillos poco a poco disminuye en la serenidad de la noche, en el pueblo (San Pablo
Huixtepec) las personas poco a poco se alejan de las calles para regresar a su hogar, todo se visualiza tranquilo, dentro de una casa grande, con habitaciones amplias y elegantes la familia Rodríguez se escandaliza al mirar el reloj, las 9:00 PM, y claro no podía faltar la palabra mágica, “ya va a empezar mi novela”.

El ofensivo silencio del hogar se interrumpe, al pulsar el botón rojo del control de la televisión, curiosamente en esta casa, nadie se pelea, ni por ningún lugar, ni por tener el mando de la situación, los lugares están bien definidos, en una casa tan grande con sólo tres integrantes el ambiente es muy cómodo, el lugar de la invitada ya estaba reservado, “el lugar de las visitas”, un sillón blanco acomodado muy cerca de la puerta que llega al patio, todo está controlado.

La madre (Florencia), es muy amable, rápidamente ofreció a la invitada un vaso de refresco, tomó su respectivo lugar junto a su esposo (Antonio), el enorme sillón que se encuentra a un lado de la ventana y en la lateral derecha del televisor es para ellos, la hija Sandra con una ligera mueca de molestia prefiere no ocupar ningún sillón, toma un cojín y lo coloca en el suelo para sentarse.
Pierre Bourdieu señala en Crítica de la Información de Masas
“El matiz de comportamiento y gusto le sirve al individuo
para seleccionar todos los elementos que conforman
una manera de vivir" .


La sorpresa llega a la invitada cuando se da cuenta de que no es la clásica novela del 7 o del 13, la familia prefiera la televisión de paga, y gusta de disfrutar el canal de telenovelas de Televisa, ¡Ohh! Asombro, novela repetida, “La madrastra”.

Todo permanece tranquilo, pero no faltan las palabras de “tonta”, “no le creas”, “haayy… no manches”, “desgraciada”, etc. Eso si, la madre se asombra y se emociona cada vez que Estrella San Román trata de besar a Greco, y por supuesto que odia a Alba y la tonta es Carmela.

El padre mientras más pasan los minutos, empieza a cabecear y poco a poco se va quedando dormido, así que la madre no tiene más remedio que despertarlo en cuanto termina la novela, y la hija, discretamente levanta su cojín, da las buenas noches y se retira a su cuarto, la madre es amable y acompaña a la invitada a la puerta, emitiendo una sonrisa y un caluroso “ven cuando quieras”.

La oscuridad de la noche se torna más espesa y otra vez el canto de los grillos vuelve a resonar en el pueblo.

Roger Silverstone menciona en su libro “Televisión y Vida Cotidiana”
(1994). “La televisión ocupa un lugar privilegiado en la casa y
como esto supone la abolición de la intimidad.
Influye en la forma de comunicase entre la familia,
La televisión se va acoplando a la vida familiar,
llegando a ser un elemento cotidiano y necesario.”

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